ESTRÉS ( parte II )
Nuestro estilo de vida está enfermándonos
Estrés
y Burnout
Bien
podemos recordar que en 1926, un estudiante de Medicina de la Universidad de
Praga, Hans Selye, se preguntaba cómo es que una serie de síntomas eran comunes
a diversas enfermedades. Como por ejemplo pérdida de apetito y peso, desánimo,
debilidad muscular, agotamiento mental y hasta violencia son comunes a por ej.
Enfermedades infecciosas, una anemia severa o un cáncer. Selye quería encontrar
una definición para expresar el diagnostico diferencial entre las afecciones
que se confundían con sus síntomas y que lo denominó “estrés” aunque al principio solo lo llamó “síndrome de sólo estar enfermo”. Así es que para Selye el estrés
es la respuesta inespecífica del organismo ante cualquier exigencia y se
produce ante condiciones tanto positivas como negativas (lo que ya hemos
comentado mas arriba). Es decir, repasando el concepto, que se trataría de un
proceso adaptativo, que pone en marcha una serie de mecanismos de emergencia
necesarios para la supervivencia y sólo bajo ciertas condiciones sus
consecuencias se vuelven negativas.
Redefiniendo
entonces el estrés podemos decir según una definición del Dr. E. Garcia
(Proceso de Estrés-2002) que: “Es un proceso psicológico que se origina ante
una exigencia al organismo, frente a la cual éste no tiene recursos para dar
una respuesta adecuada, activando un mecanismo de emergencia consiente en una
activación psicofisiológica que permite recoger más y mejor información,
procesarla e interpretarla más rápido y eficientemente, y así permitir al
organismo actuar de una manera adecuada a la demanda”. De este modo el tipo de
estrés que experimentemos dependerá de nuestra valoración de la situación entre
el estresor (situación o realidades estresantes) y el estresado (Yo, tu o
nosotros) ya que “el balance entre como vemos la demanda (estresor) y la
percepción de la propia capacidad (personal o grupal) para hacerle frente es lo
que determinará que sintamos estrés positivo o negativo o que no tengamos
estrés”.
Ahora bien
atendamos el concepto del “burnout”,
descripto en 1974 por el psiquiatra Helbert Freudenberguer. Quien en una
clínica Neoyorquina de toxicómanos observó que un gran número de colaboradores
voluntarios al programa sufrían una progresiva pérdida de energía,
desmotivación para el trabajo, y síntomas de ansiedad y depresión. Estos
voluntarios se volvían menos sensibles, poco comprensivos e incluso agresivos
hacia sus pacientes, con un trato distanciado y despreciativo, llegando a
culpar a los pacientes del padecimiento de sus propios problemas.
Así es
que Freudenberguer utilizó el término de burnout
para describir sus observaciones, término que ya estaba siendo empleado para
describir en el ambiente el abuso y consumo crónico de sustancias tóxicas.
“El
síndrome de burnaut podría definirse,
según Maslach y Jackson, como una reacción al estrés crónico en el trabajo, y por lo tanto negativo
caracterizándose por agotamiento psico-físico”, donde ampliaremos diciendo que el
componente emocional en este ritmo moderno está lleno de estimulaciones
ansiosas e histéricas que participan en una gran medida causando, en lo “emocional”
una disminución y pérdida de energía, fatiga, desgano etc. También “despersonalización”
expresada en un desarrollo de actitudes negativas, con reacciones frías e
impersonales hacia los interlocutores. Y con baja e insatisfecha “realización personal” lo que lleva al
individuo a evaluar el trabajo propio de una forma negativa e insatisfactoria.
Dicho esto podemos decir como corolario que “el síndrome de burnout es, en definitiva, uno de los
últimos eslabones de la cadena de un estrés crónico laboral”.
Teorías:
Reduccionista y Homeostática Vs. Holística y Homeodinámica.
La
observación del equilibrio y orden natural de la vida y por ende de la
observación de la salud, como estado ideal del ser humano es definido según
estas visiones actuales, que parecen estar enfrentadas en la formas de observar
la vida, presentan en sus puntos de vista una visión diferente de los hechos,
como no podía ser de otra manera la observación del estrés desde sus puntos de
vista nos ofrecen quizá una mejor y adecuada interpretación de los fenómenos.
Sabemos
que el reduccionismo fragmenta y desmenuza la materia, en este caso la biología
y fisiología humana de tal forma que desentraña molecularmente lo que ocurre en
un organismo y describe sus secuencias y diferencia sustratos y productos de
reacciones. Caso diferente es que en la visión holística en que observa al
individuo como un todo interactuando complejamente donde la intervención de la
energía “Qi” y otros factores se interelacionan biodinámicamente y
energéticamente para dar un equilibrio donde partes contrapuestas Yin-Yan están
armónicas y así podemos decir que se mantiene la salud o cuando hay un
desequilibrio vital entre el individuo y su biodinámica y el medio se producen
factores bioenergéticos que pueden llevarlo a tener ciertos síntomas que
participan expresando la enfermedad (desequilibrio homeodinámico).
Un
aspecto importante para tener en cuenta es que el modelo Homeostático trata al
individuo a partir del síntoma y el homeodinámico ofrece una serie de actitudes
vitales a fin de prevenir desequilibrios que puedan ocasionar enfermedad, es
decir se anticipa al síntoma previniendo un desequilibrio energético.
Evidentemente
en los dos casos está claro que el individuo es eso una persona indivisible,
integral que todo su ser Psico-Físico-Espiritual actúa y se vincula en si mismo
y con el medio en forma integral. Por lo que, y en esto si estoy seguro estamos
todos de acuerdo, si se interviene en el o lo haga por si solo nunca la persona
se encuentra fraccionado en su ser.
Visión Reduccionista:

El
estudio del funcionamiento cerebral nos ha permitido escudriñar su
funcionamiento y así plantear teorías de su funcionamiento. Es así que el Dr.
Joseph LeDoux en 1999 ha modificado lo planteado acerca de la via de estímulos
cerebrales que procesa el cerebro ante los estímulos recibidos. Según está
descripto, la secuencia es: estímulo-tálamo-corteza-amígdala-hipotálamo-respuesta.
Y LeDoux describe una secuencia de per saltum, donde la secuencia se simplifica
en su trayectoria pasando por alto la corteza cerebral, es decir que la
secuencia quedaría como: estímulo-tálamo-amígdala-hipotálamo-respuesta.
Que
significaría esto? Que simplemente la respuesta es rápida e imprecisa y queda
como un reflejo, sin elaboración consiente. Veamos un ejemplo:
Imaginemos
que notamos una forma curva y delgada en el camino. La curvatura y la delgadez
llegan al núcleo amigdalino desde el tálamo, mientras que solo la corteza
distingue una serpiente enroscada en una rama curva. Si es una serpiente, el
núcleo amigdalino lleva ventaja. Desde el punto de vista de la supervivencia,
es mejor responder a sucesos potencialmente peligrosos como si fueran
auténticos que no reaccionar. Evidentemente esto toma una dimensión totalmente
diferente si uno reacciona con estos reflejos disparando a una sombra como una
amenaza y da en el blanco de una persona. En este sentido, se trata de un
sistema que no se detiene a verificar la adecuación o no de sus conclusiones y
actúa antes de confirmar la gravedad de la situación. Es un sistema que nos
hace reaccionar al presente con respuestas que fueron registradas hace ya mucho
tiempo como experiencias personales cargadas mayormente de miedo y negativas,
con pensamientos, emociones, y reacciones aprendidas en respuestas a estímulos
que se asemejan remotamente a los que tuvieron lugar durante la situación
traumática. Por lo que podemos concluir diciendo que podemos reaccionar ante un
estímulo asociado a la experiencia traumática con un arrebato de miedo o ira
antes de que la corteza sepa lo que está ocurriendo.
Esta
mirada del funcionamiento cerebral es válida, pero debe complementarse ya que
solo se limita a describir certeramente la secuencia de su funcionamiento pero
lo desprende de la visión integral de los otros elementos que son parte del ser
sabiendo que cuerpo-mente-espíritu son indivisibles e interdependientes.
Visión
Holística:
La
manera que tiene esta visión de observar la secuencia de la dinámica de la vida
proviene de un antiguo tratado de medicina en china, que da origen a la
Medicina Tradicional China y de la que provienen los conceptos Homeodinámicos
con los que se observa el proceso salud-enfermedad y que describe el
equilibrio-desequilibrio de los procesos vitales del ser humano.
En la
MTC, tres son las fuerzas fundamentales que constituyen la energía situada
detrás de cada aspecto de la existencia humana. Estos son Qi, Jing y Shen.
Qi es
el gran activador, provoca que las cosas ocurran y cuida de que sigan
ocurriendo en un equilibrio dinámico. “Es la energía de todos los procesos vitales”,
desde la concepción hasta la muerte (se recibe con el germen de vida en la
herencia y es de vital importancia la calidad de ella dada por los padres al
momento de la concepción), siendo esta energía el protector corporal por
mantener el cuerpo caliente y luchar contra los agentes patógenos (y factores
exógenos). Si el Qi es deficiente, el cuerpo muestra menos resistencia a la
enfermedad.
Nosotros
heredamos el Qi original de nuestros padres y adquirimos Qi de los alimentos
que ingerimos y del aire que respiramos, de aquí la importancia de nuestro
estilo de vida, el cual en la actualidad hemos desnaturalizado al extremo y que
junto al daño causado al medio ambiente hemos creado una sociedad donde
infinitos factores nos juegan en adversidad para incidir en nuestro normal
funcionamiento y así es que estamos aumentando nuestros factores negativos que
deterioran la salud.
Jing es
el portador de la fuerza de la vida, el ‘motor’ que determina el patrón de
crecimiento y desarrollo. Un Jing de alta calidad crea una constitución fuerte.
Las acciones del Jing original que heredamos de nuestros padres resultan
complementadas por el Jing proveniente de la alimentación. El Jing promueve la
producción del Qi del hígado, que es una especie de fuente de la que fluyen todas
las otras formas de Qi (energías biodinámicas), proporcionando asimismo la producción de ‘médula espinal’, que incluye
el cerebro y la espina dorsal. Un sobreesfuerzo puede disminuir el Jing, asociémoslo
aquí a las hiperactividades, exigencias y exposiciones estresantes de nuestra
vida cotidiana, está claro que estamos diariamente como vaciándola, como si
sacáramos agua de un pozo donde no se realimenta, es decir nuestro estilo de
vida en cuanto a la mala alimentación, la estresante situación de hiperestímulo
televisivo y pantallas de todo tipo, sedentarismo, sobre exigencias por cumplir
objetivos, etc. Van vaciando el pozo energético del Jing sin reponer dicha
energía, conclusión: se produce un desequilibrio vital manifestándose por
supuesto en múltiples síntomas que nos lleva a las diversas enfermedades. Me
dirán, pero esto es muy inespecífico, si claro ya que mi apunte está en sentido
a la prevención, es decir tomar antes de que.., actitudes saludables en cuanto
a la alimentación, la actividad física y hasta la manera de pensar (pensar
saludablemente), no cree que hoy día estamos llenos de ideas perversas
expresada por cuanto medio existe?.
Shen es
guía de Qi, la vitalidad situada detrás de Qi. Es el tipo enrarecido de Qi que
apoya la actividad en la mente y el espíritu. El Shen está asociado con la
personalidad y el poder de la mente para conformar ideas: si no está en
armonía, pueden generarse pensamientos confusos y olvidos. Aquí nuevamente
queda al descubierto nuestro estilo de vida, donde podemos observar la híper
estimulación proveniente de un mundo lleno de imágenes y cargado de mensajes,
verdaderas fábricas de necesidades innecesarias, que llenan nuestras vidas de
frustraciones e insatisfacciones. Invadiendo nuestras mentes con ideas
perturbadoras y desarmonizantes. Maneras en las cuales el hombre ha perdido la
dimensión espiritual de su existencia causando un vacío existencial y una
incomprensión de los hechos naturales de la vida, vivida en paz y armonía.
Nosotros heredamos el Shen original de
nuestros padres, lo que nos reedita la importancia del grado de armonización en
el cual nos encontramos para la concepción y de allí la calidad de la carga
bioenergética hereditaria a transferir. También el Shen se alimenta
continuamente a lo largo de nuestra vida mediante la meditación, el aire y la
comida. De aquí una manera de llevar agua de armonía al pozo del Shen es
acallar la mente con las saludables prácticas de oración y meditación maneras
buenas y eficaces de armonizarnos permanentemente. Podemos concluir diciendo
que esta visión holística tiene importantes indicadores como lo son ‘la
longevidad’; ‘la sabiduría’ y ‘la prosperidad’ que son el resultado de una vida
saludable y bien equilibrada personal y socialmente.
Quería
aquí hacer un recuadro especial para decir que el supuesto enfrentamiento entre
estas visiones de la medicina, que también se las enuncia como Medicina
Occidental y Medicina Oriental no son, para mí, suplementarias, sino todo lo
contrario, es decir son “complementarias” y tanto una como la otra tienen
ciencia y sabiduría que sumarían para abordar todo tipo de afecciones.
Juan Carlos Orozco Bertino
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