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Masoterapia a Domicilio
Blog de JUAN CARLOS OROZCO

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30 de Enero, 2014 · General

LA RESPIRACIÓN (parte III) - TRABAJO SALUDABLE CON EL CAMPO ENERGÉTICO DEL CUERPO -

LA RESPIRACIÓN (parte III)

TRABAJO SALUDABLE CON EL CAMPO ENERGÉTICO DEL CUERPO

 

EJERCICIOS RESPIRATORIOS BÁSICOS

 

Los diferentes ejercicios respiratorios proporcionan diferentes be­neficios. Unos, por ejemplo, favorecen específicamente la asimilación y la circulación del oxígeno y el Qi, mientras que otros se concentran en la rápida expulsión de toxinas de los pulmones y la corriente san­guínea, y otros son sedantes o estimulantes para el organismo. Me­diante la práctica de una variedad de ejercicios distintos, el adepto ob­tiene toda la gama de beneficios y aprende a utilizar cada uno de ellos para aplicaciones prácticas concretas.

Quienes no han practicado nunca la respiración abdominal pro­funda deberían antes que nada familiarizarse con el diafragma por medio del siguiente ejercicio. Tiéndase de espaldas sobre una alfom­bra, un césped o cualquier otra superficie plana y firme, pero no en un colchón. Relaje completamente el cuerpo, con las piernas estiradas y ligeramente separadas, los brazos a los lados y el cuello cómodamente estirado. Apoye una palma sobre el abdomen, justo por debajo del ombligo, y coloque la otra sobre la caja torácica. Acto seguido, vacíe del todo los pulmones y comience a inhalar lentamente por la nariz, dirigiendo el aire hacia el fondo de los pulmones. A menos que tenga el diafragma y la pared abdominal completamente paralizados, notará que la parte inferior del abdomen se le va hinchando a medida que inhala. Cuando el abdomen deje de dilatarse, siga inspirando y fí­jese cómo se abre la caja torácica según va entrando el aire en la parte media de los pulmones. Retenga el aliento unos pocos segundos y co­mience a exhalar por la nariz de forma lenta, larga y controlada. Esta vez notará que la caja torácica es lo primero que se cierra, seguida por la contracción del abdomen inferior. Ésta es la sensación correcta de la respiración abdominal profunda. A continuación, coloque una piedra lisa y redonda o un listín telefónico sobre el bajo abdomen y repita el ejercicio con los brazos estirados a ambos lados del cuerpo, haciendo subir y bajar el peso mediante las extensiones y contraccio­nes de la pared abdominal. Practique estos dos ejercicios a diario du­rante un par de semanas, hasta que haya comprendido bien cómo fun­cionan el diafragma y la pared abdominal durante la respiración profunda, y luego comience con la práctica regular de los ejercicios que se explican a continuación:

 

El Fuelle

Se trata de un ejercicio respiratorio clásico destinado a eliminar to­xinas de los pulmones y de la corriente sanguínea, cosa especialmente importante en esta época de contaminación ambiental. Debería practi­carse entre los ejercicios de larga vida, al principio de los ejercicios de respiración profunda y siempre que note estancadas la respiración y la circulación.

 Postura: Postura del Caballo, o bien sentado.

Técnica: Apoye firmemente la lengua sobre el paladar y manténgala ahí durante todo el ejercicio.

Comience expulsando con fuerza todo el aire de los pulmones por medio de una vigorosa contracción de la pared abdominal. Puede exhalar por la nariz o por la boca: si el tiempo es frío y seco, hágalo por la nariz; si es caluroso y húmedo, re­sulta preferible exhalar por la boca. Inmediatamente después de la ex­pulsión del aire, deje que los pulmones vuelvan a llenarse natural­mente a consecuencia del vacío creado en su interior y ejerza un pequeño esfuerzo adicional para llenarlos únicamente hasta la mitad, más o menos. Los pulmones no han de llenarse más allá de la mitad durante la práctica del Fuelle, y no se debe hacer ningún esfuerzo para inhalar. Concéntrese plenamente en las exhalaciones abdomina­les que vacían por completo los pulmones. En este ejercicio no se hace ninguna pausa ni retención del aliento.

Cuando los pulmones estén medio llenos, contraiga de inmediato la pared abdominal para la expulsión forzada de otra bocanada de aire. Luego deje que vuelva a entrar el aire y vaya repitiendo conti­nuamente estos pasos al ritmo de unas 20 respiraciones por minuto. El sonido y la sensación deben ser los de un fuelle que aviva lenta­mente las llamas de una hoguera con voluminosos golpes de aire.

Si durante la realización de este ejercicio experimenta la sensación de «quedarse sin aire» y necesita cobrar aliento, limítese a hacer una pausa e inhalar lenta y profundamente. Retenga el aire unos segun­dos, exhale a fondo y continúe con el Fuelle.

Esta respiración puede practicarse durante dos o tres minutos en cualquier momento del día o de la noche, con el fin de expulsar toxi­nas y rejuvenecer el sistema de energía, y debería incorporarla tam­bién a su programa habitual. Puesto que el Fuelle deja la corriente sanguínea súper oxigenada, tras cada sesión de respiración de Fuelle es aconsejable restablecer la proporción normal de oxígeno / dióxido de carbono mediante unas cuantas inhalaciones profundas seguidas de breves retenciones.

Observaciones: Debido a las pronunciadas contracciones de la pared abdominal, en este ejercicio no se aplica el cerrojo abdominal, pero hay que mantener el ano y el cuello medio bloqueados.

Procure no hacer muecas. La tensión de los músculos faciales constriñe los conductos nasales y bloquea los canales de energía de la cabeza. Mantenga los hombros relajados y recurra únicamente a las contracciones abdominales para expeler el aire de los pulmones.

Beneficios: El Fuelle expulsa el aire residual viciado de los más pro­fundos repliegues de los pulmones y limpia y despeja eficazmente todas las vías aéreas de la garganta y la cabeza. Como ayuda a expeler las toxinas de los alvéolos, constituye una excelente terapia para los fumadores y los habitantes de zonas urbanas. El aumento de los nive­les de oxígeno durante la respiración en Fuelle revitaliza la sangre y los tejidos y estimula el metabolismo. Las dosis adicionales de oxígeno resultan muy calmantes para los circuitos «de acción» del sistema ner­vioso simpático, al tiempo que estimulan, entre otras, las funciones digestivas del sistema neumogástrico.

El Fuelle tonifica y fortalece el diafragma y los músculos abdomi­nales, lo que redunda en una mejoría general del control respiratorio. Amplifica el poder impulsor del diafragma sobre la circulación arterial y venosa, con lo que asegura la circulación de la sangre hasta los más minúsculos capilares.

Las contracciones rítmicas de la pared abdominal aumentan la oxigenación de los tejidos abdominales, lo que contribuye a quemar el exceso de grasa abdominal. Asimismo, estas vigorosas contracciones proporcionan un masaje terapéutico a los órganos y glándulas inter­nos.

El Fuelle refresca el cerebro al irrigarlo con sangre rica en oxí­geno. Las vigorosas exhalaciones envían una serie de poderosas olea­das por todo el sistema circulatorio, que se desplazan por las arterias carótidas hasta el cerebro, donde hacen que éste se dilate y se con­traiga rítmicamente, ejerciendo así un masaje cerebral sumamente be­neficioso que ayuda a distribuir equilibradamente el líquido cefalorra­quídeo por todos los tejidos cerebrales. A pesar de ello, este ejercicio no ofrece ningún riesgo en absoluto para el cerebro, pues la presión de la sangre permanece constante. Lo único que aumenta es el ritmo y el volumen de la circulación sanguínea.

Compruebe usted mismo la lucidez que se experimenta tras la práctica del Fuelle. Pruébelo cuando se encuentre físicamente ex­hausto, mentalmente confuso o emocionalmente alterado. Le sorpren­derá descubrir lo rápidamente que restaura el equilibrio e incrementa los niveles de energía.


Respiración para la compresión del Qi

Se trata de un ejercicio fundamental de respiración diafragmática profunda para absorber y poner en circulación la energía vital del aire, y para inyectarla en los órganos, glándulas y músculos mediante una compresión interna. La mente debe concentrarse exclusivamente en las corrientes de aire que entran y salen del organismo, mientras vi­sualiza la energía moviéndose por los meridianos a cada respiración. Tras una larga práctica, su mente aprenderá a dirigir la energía eh vez de limitarse a seguirla por el cuerpo, cumpliendo así el precepto taoísta de que «la energía sigue a la mente allí dónde ésta la di­rige».

Postura: Eh pie, sentado, tendido, caminando. Las mejores son de pie y sentado.

Técnica: Vacíe completamente los pulmones y eh seguida comience una inhalación larga y lenta a través de las ventanas de la nariz, tan abiertas como le sea posible. Visualice una corriente luminosa de energía pura que fluye hacia el interior de los pulmones mientras va inhalando.

Cuando los pulmones estén llenos sin incomodidad, aplique los Tres Cerrojos y trague con fuerza. El acto de tragar ayuda a desplazar la «burbuja de energía» hacia el fondo del abdomen inferior. Durante la breve fase de retención, dirija su atención a la zona del ombligo e imagínese que la energía se acumula ahí eh forma de luz y calor.

Acto seguido, afloje con suavidad los Tres Cerrojos y comience una larga, lenta y controlada exhalación a través de la nariz, manteniendo la lengua firmemente pegada al paladar. Visualice la energía extendiéndose por todo el cuerpo a través de la red de meridianos a medida que va exhalando. Si alguna parte del cuerpo está enferma, trate de dirigir la energía hacia ella mediante la concentración de la atención mental eh ese punto durante la exhalación.

Haga una breve pausa, relaje el abdomen y repita estos pasos. Al principió, limítese a hacer tres ó cuatro respiraciones para la compre­sión del Qi consecutivamente, luego relaje los pulmones y los canales de energía con cinco ó seis respiraciones eh Fuelle y repita otras tres ó cuatro compresiones de Qi. Vaya aumentando gradualmente hasta realizar seis ó siete compresiones seguidas, con dos ó tres series eh cada sesión.

Beneficios: Este ejercicio carga el organismo con dosis concentradas de Qi, lo distribuye por toda la red de meridianos y lo inyecta eh los órganos, glándulas y demás tejidos. También estimula el sistema ner­vioso central y ayuda a cultivar la conciencia interior de la armonía entre cuerpo, respiración y mente.

 

La unión del Fuego y el Agua

 

Se trata de un ejercicio eh movimiento eh el que las manos ayudan a subir y bajar el Qi entre el Mar de Energía (agua) y el corazón (fuego).

Postura: La postura del Caballo, ó sentado.

Técnica: Exhale a fondo y una las manos justo por debajo del ombligo, con las palmas hacía arriba y una separación de dos o tres centímetros entre las puntas de los dedos. Comience inhalando lentamente por la nariz y alce poco a poco las manos a lo largó del tronco, con las palmas hacia arriba, hasta que lleguen a la altura del pechó. Sincro­nice sus movimientos de forma que las manos lleguen al corazón apro­ximadamente al mismo tiempo que completa la inhalación.

Aplique los Tres Cerrojos y retenga el aliento entre 3 y 5 segundos; acto seguido, vuelva las palmas de manera que miren hacia el suelo y hágalas bajar lentamente a lo largó del tronco mientras va ex­halando poco a poco por la nariz, procurando que las manos lleguen abajo al mismo tiempo que se vacían los pulmones. Haga una breve pausa, relaje el abdomen, vuelva las palmas hacia arriba y comience otro ciclo. Repita entre seis y diez respiraciones.

Observaciones: Respire y mueva las manos al unísono. Mantenga los hombros, brazos y músculos del cuello sueltos y relajados, y «hunda» el aliento todo lo que pueda durante la retención.

Beneficios: Este ejercicio mueve la energía de arriba abajo, entre el «fuego» del corazón y el «agua» de la región umbilical, con lo que mez­cla y armoniza estas dos clases de energía. Regula y vigoriza los latidos cardíacos y favorece la percepción del Mar de Energía como «cuartel general» del Qi eh el organismo.

 

Respiración fraccionada 

Un buen ejercicio para ser utilizado por los principiantes eh el desarrollo de la retención del aliento. Cada respiración se inhala o se ex­hala fraccionalmente, con «minirretenciones» intercaladas.

Postura: Las mejores son de pie ó sentado, pero también puede ha­cerse tendido ó caminando.

Técnica: Para la inhalación fraccionada, empiece una profunda inhalación abdominal, pero deténgase cuando los pulmones se hayan lle­nado entre 1/4 y 1/3. Aplique los Tres Cerrojos, hunda el aliento hacia abajo y retenga brevemente. A continuación, afloje los cerrojos y, eh vez de exhalar, siga inhalando durante otro incrementó de 1/4 ó 1/3, hueva pausa, cerrojos, retención, apertura de cerrojos, y siga del mismo modo hasta que los pulmones estén completamente llenos, eh cuyo momento debe hacer una exhalación larga, completa e ininte­rrumpida.

Para practicar la exhalación fraccionada, invierta el proceso. Haga una inhalación completa e ininterrumpida, aplique cerrojos y retenga brevemente el aliento; acto seguido, exhale entre 1%4 y 1/3 del aire de los pulmones, deténgase, aplique cerrojos y retenga, vuelva a exhalar otra fracción y vaya repitiendo hasta que los pulmones queden va­cíos.

Tras dos ó tres respiraciones fraccionadas, relaje el aparato respiratorio practicando el Fuelle unas cuantas veces y vuelva a repetir el ciclo una o dos veces más.

 

Observaciones: No practique nunca una inhalación y una exhalación fraccionadas en la misma sesión. La inhalación fraccionada tiene efec­tos estimulantes en el organismo y es aconsejable practicarla por la mañana, o siempre que necesite un «empujón» tonificante. La exhala­ción fraccionada es sedante y conviene practicarla por la noche o cuando necesite calmarse.

 

Beneficios: Este ejercicio introduce rápidamente al novicio en las técnicas y sensaciones de la retención de aliento y los Tres Cerrojos. Las consecutivas variaciones en la presión y en la aplicación de los ce­rrojos favorecen la circulación de la sangre y la energía y estimulan la respiración celular, lo que produce calor corporal y beneficia al meta­bolismo.

 

La respiración del Gran Círculo Tai-Chi (figura 9)

Este ejercicio, sumamente fluido, sincroniza el cuerpo, la respira­ción y la mente, y equilibra las energías Yin y Yang en todo el orga­nismo. Es uno de los mejores ejercicios respiratorios de todo el reper­torio taoísta: si se limita usted a practicar una sola técnica de control respiratorio, ha de ser ésta.

Postura: De pie, con los talones unidos y las puntas de los pies abiertas en un ángulo de 45 grados, las rodillas ligeramente dobladas, la columna recta. Junte las manos por debajo del ombligo, con las pal­mas hacia arriba y la mano derecha reposando sobre la izquierda.

 

Técnica: Vacíe por completo los pulmones y comience una larga y lenta inhalación por la nariz. A medida que inhala, alce lentamente las manos, abriéndolas hacia los lados del cuerpo con las palmas hacia arriba, y describa un círculo lo más amplio posible hasta llevarlas por encima de la cabeza. Simultáneamente, vaya enderezando poco a poco las rodillas, de manera que éstas queden del todo rectas, las manos elevadas y los pulmones completamente llenos aproximadamente al mismo tiempo. Recoja la pelvis y aplique los Tres Cerrojos mientras retiene brevemente el aire y traga saliva audiblemente. Asegúrese de mantener el cuello lo más estirado posible, a pesar de haber alzado los brazos.

Acto seguido, suelte los cerrojos y comience una lenta y controlada exhalación a través de la nariz. Al mismo tiempo, haga descender len­tamente las manos con las palmas hacia abajo, describiendo una línea recta por delante de la cara, la garganta, el corazón, el plexo solar y el ombligo, hasta llegar a la posición inicial, mientras simultáneamente va doblando las rodillas hasta recobrar la posición semiacuclillada del principio. Vacíe los pulmones con una última contracción abdominal, haga una pausa para relajar la pared abdominal, vuelva las palmas de nuevo hacia arriba y comience otra inhalación.


Figura 9 - La respiración del Gran Círculo Tai-Chi

Para ayudar a relajar el aparato respiratorio, puede realizar, si lo desea, una breve respiración superficial entre el final de una exhalación y el inicio de la siguiente inhalación. Repita tantas veces como quiera; cuanto más tiempo, mejor, pero procurando hacer al menos una docena de ciclos.

Observaciones: El Dr. Huang Hsi-yi, de Taipei, cita tres indicadores básicos para este excelente ejercicio respiratorio: manténgase natural, blando y redondo. Esto quiere decir que la respiración debe ser lo más natural posible, sin forzarla; que los músculos y articulaciones deben estar tan sueltos y «blandos» como sea posible, y que los brazos deben describir un arco lo más amplio y redondo que sea posible.

Beneficios: Esta respiración equilibra los diversos aspectos complementarios de las energías Yin y Yang en todo el organismo: arriba y abajo, derecha e izquierda, interior y exterior, frío y caliente, etc. Des­peja las obstrucciones de los canales de energía y favorece una distri­bución equitativa de la misma. También abre la caja torácica y ex­pande la cavidad pectoral, lo cual es beneficioso para todos los ejercicios respiratorios. Se trata de un poderoso ejercicio para la ab­sorción de Qi atmosférico.

 

Respiración alterna

Este ejercicio alterna el paso del aire entre las ventanas derecha e izquierda de la nariz, lo que a su vez equilibra los canales de energía asociados con ambas ventanas y con los hemisferios derecho e iz­quierdo del cerebro.

Postura: La posición del Caballo, o bien sentado.

Técnica: Vacíe completamente los pulmones, aspire profundamente por ambos agujeros de la nariz y aplique los Tres Cerrojos. Tapone la ventana derecha de la nariz con el pulgar de la mano derecha, recoja el índice y el medio sobre la palma y bloquee la ventana izquierda con el anular y el meñique. Con ambas ventanas cerradas, retenga el aliento entre 3 y 5 segundos. A continuación, afloje los dedos que blo­quean la ventana izquierda (manteniendo la derecha bien cerrada con el pulgar), suelte los cerrojos y comience a exhalar larga, lenta y con­troladamente por la ventana izquierda de la nariz. Exhale por com­pleto, haga una pausa para relajar el abdomen y comience una pro­funda y controlada inhalación por el agujero izquierdo, mientras el derecho sigue cerrado. Cuando note llenos los pulmones, vuelva a tapar el agujero izquierdo, aplique los cerrojos, retenga brevemente y acto seguido separe el pulgar para abrir el agujero derecho (mante­niendo cerrado el izquierdo) y empiece una exhalación controlada por dicho lado de la nariz. Una vez expulsado todo el aire, haga una pausa para relajar e inhale de nuevo por el mismo lado, tápelo, aplique ce­rrojos, retenga unos segundos y exhale por el lado izquierdo.

Repita al menos una docena de veces, seis por cada lado, realizando una exhalación y una inhalación completas por lado antes de cambiar al otro.

Observaciones: Aplique los Tres Cerrojos durante la retención y man­tenga la lengua en contacto con el paladar. Dirija la visión -sin esfor­zarse mucho en enfocarla- hacia la mano que controla las ventanas de

la nariz, para ayudarse a interiorizar la conciencia de la respiración. Beneficios: La respiración alterna es una estupenda manera de des­pejar los conductos nasales y equilibrar el flujo del aire en ambos lados. Las ventanas, derecha e izquierda están asociadas con los cana­les de energía que circulan a derecha e izquierda de la columna, de modo que la respiración alterna no sólo equilibra el flujo del aire sino también el de la energía. Además, también equilibra las funciones de ambos hemisferios cerebrales. Las membranas nasales reciben dosis de aire mucho más concentradas cuando uno de los agujeros está blo­queado, de forma que se absorbe mucho más Qi que en la respiración por ambos agujeros. Buena parte de este Qi se transmite directamente al cerebro y al sistema nervioso central a través de los nervios olfativos, cosa que vigoriza considerablemente todo el organismo.

 

Respiración vibratoria

En la tradición taoísta se utilizan cinco sonidos «curativos», cinco también en la práctica tibetana y un número aún superior en el prana­yama hindú. De todas las sílabas posibles, la que proporciona mayores beneficios terapéuticos en la respiración vibratoria es la antigua sílaba «Om».

No se preocupe: si pronuncia esta sílaba, no estará participando en ningún ritual pagano ni rindiendo culto a ningún dios extraño. Tal como lo utilizamos aquí, este sonido tiene funciones puramente tera­péuticas.

Postura: Las mejores son de pie o sentado, pero también puede practicarse tendido o caminando.

Técnica: Vacíe a fondo los pulmones, haga una inhalación pro­funda que no llegue a resultar forzada y reténgala brevemente. Abra la boca redondeando los labios y mantenga la garganta parcialmente

bloqueada con el cerrojo de cuello para amortiguar y prolongar la ex­halación; acto seguido, comience a exhalar mientras pronuncia en voz alta el sonido «oooooohh...» en el tono más grave y resonante que pueda. Controlando la garganta y las cuerdas vocales, podrá prolon­gar esta exhalación audible durante un lapso bastante largo. Cuando llegue hacia las tres cuartas partes de la exhalación, cierre la boca y siga exhalando por la nariz mientras completa el resto de la sílaba con un zumbido nasal: «hmmmmmmmmm...». Una vez vacíos los pulmo­nes, relájese con unas cuantas respiraciones en Fuelle, vuelva a llenarlos y ejecute otro largo, profundo y resonante «Om», comenzando con «oooh...» por la boca y concluyendo con «hmmm...» por la nariz. Re­pita entre tres y seis veces por sesión.

Beneficios: Esta sílaba produce en la laringe una vibración sumamente resonante que se transmite directamente a los pulmones, donde «masajea» suavemente los delicados alvéolos y desprende los de­sechos y mucosidades. Las vibraciones ascienden también hacia el ce­rebro, donde actúan como un masaje para las células cerebrales. Esto a su vez estimula todas las ramas del sistema nervioso central. Debido a su proximidad con la laringe, la glándula tiroides recibe una estimu­lación especialmente vigorosa, lo cual favorece sus secreciones y equi­libra el metabolismo. En el cerebro, las vibraciones estimulan también las glándulas pineal y pituitaria, con lo que contribuyen a equilibrar todo el sistema endocrino.

 

Respiración abdominal inversa

Se trata de un ejercicio respiratorio taoísta muy antiguo y bastante esotérico, que no debe practicarse regularmente hasta que no se haya llegado a dominar la respiración abdominal normal.

Postura: La posición del Caballo, o sentado.

Técnica: Vacíe completamente los pulmones e inicie una lenta y profunda inhalación por la nariz. Pero en vez de dejar que el abdomen inferior se expanda durante la inhalación, contráigalo deliberada­mente hacia adentro mientras se llenan los pulmones. El diafragma deberá ejercer una fuerte presión hacia abajo para impedir que la contracción de la pared abdominal empuje los órganos internos hacia la cavidad torácica. Cuando tenga llenos los pulmones, aplique los ce­rrojos anal y de cuello (el cerrojo abdominal ya estará aplicado), tra­gue con fuerza para «hundir» el Qi y haga una breve retención.

Durante la exhalación, relaje gradualmente la pared abdominal y deje que se expanda hacia afuera, en lugar de contraerla hacia el inte­rior como sucedería en la respiración abdominal normal. Haga una pausa, relaje y comience otro ciclo, hasta completar más o menos una docena de respiraciones por sesión.

Observaciones: Concentre la mente en el ombligo durante todo el ejercicio, a fin de coordinar la contracción del abdomen con la fase de inhalación y su expansión con la fase de exhalación.

Beneficios: Los pronunciados cambios de presión entre abdomen y pecho causados por este tipo de respiración aumentan notablemente el aflujo y el repliegue de la sangre y la energía en los órganos abdo­minales y favorecen mucho el efecto de bombeo del diafragma sobre la circulación venosa. Estos cambios de presión también dan masaje a los órganos y glándulas, aumentan la secreción de jugos gástricos y es­timulan la peristalsis.


 La Gran Vuelta Celestial (figura 11)

Éste es el «abuelo» de los ejercicios respiratorios taoístas y combina seis clásicas posturas de respiración en una fluida' sucesión. Postura: Exclusivamente de pie. Aunque los brazos y el tronco adoptan diversas posiciones a lo largo de esta secuencia, los muslos se mantienen estables, las rodillas ligeramente dobladas y los pies firme­mente plantados y separados a la anchura de los hombros.

Técnica:

(1)     El Caballo: La posición inicial es la postura del Caballo, con las rodillas dobladas y los brazos colgando relajados a lo largo del cuerpo. Realice entre seis y diez respiraciones diafragmáticas profun­das sin abandonar esta postura.

(2)    Abrazar el jarrón: Tras la última exhalación en la postura del Caballo, vaya levantando lentamente ambos brazos por delante del cuerpo con las palmas hacia abajo, mientras comienza la siguiente in­halación. Detenga la elevación de los brazos cuando lleguen a la altura de la garganta, vuelva las manos hacia adentro de manera que las pal­mas queden mirando a la cara y forme un amplio círculo con los bra­zos, como si estuviera abrazando un gran jarrón. Haga entre seis y diez respiraciones profundas.

(3)    Empujar el Cielo con las palmas: Tras la última exhalación, vuelva las palmas hacia el exterior y siga levantando los brazos por en­cima de la cabeza mientras realiza la siguiente inspiración. Con las manos sobre la cabeza y las palmas hacia el cielo, forme una pequeña «claraboya» entre los pulgares y los índices, manteniendo los codos li­geramente doblados y los brazos redondeados. Mire por la «claraboya» y realice de seis a diez respiraciones profundas, echando la pelvis hacia atrás durante la inhalación y encogiéndola hacia adelante du­rante la exhalación. Debido a la posición erguida de la cabeza, en esta postura no se aplica el cerrojo de cuello.

(4)    Empujar la Tierra con las palmas: Tras la última inhalación en la postura anterior, inicie una exhalación controlada e incline lenta­mente el tronco hacia adelante, flexionando la cintura hasta quedar doblado con las palmas hacia el suelo. Deje que la cabeza y el cuello cuelguen relajados sin ninguna tensión. Realice únicamente de tres a seis respiraciones no muy profundas y sin retención, manteniendo el ano medio bloqueado, y luego alce lentamente el tronco y los brazos hasta la posición anterior mientras va inhalando. Respire unas cuantas veces empujando el cielo con las palmas y a continuación inhale pro­fundamente y haga descender lentamente los brazos hacia los costados mientras exhala.

(5)    Rendir las armas al Emperador: Baje los brazos hacia los lados hasta que las manos queden a la altura de los hombros, con las palmas mirando hacia afuera, de forma que ambos brazos formen una línea perpendicular al eje de la columna. Mantenga las manos en un ángulo de 90 grados con las muñecas y empuje con las palmas hacia afuera tanto como pueda sin llegar a tensar los hombros y los brazos. Man­tenga la parte interna del codo vuelta hacia arriba. Inhale, aplique los Tres Cerrojos y retenga brevemente el aire; a continuación, exhale lentamente, repitiendo entre seis y diez respiraciones diafragmáticas profundas. Concentre su atención en los canales de energía que discu­rren desde los hombros, a lo largo del brazo, hasta llegar al índice y al pulgar de cada mano.

(6)    Arrancar estrellas: Es el paso más difícil de todo este ejercicio, pero también el más beneficioso para los órganos internos. También debería practicarse como un ejercicio completo en sí mismo. Si al principio le resulta demasiado difícil, puede saltárselo hasta que se sienta preparado. Con los pulmones llenos en la posición anterior, co­mience una exhalación larga y controlada mientras tuerce e inclina el tronco hacia adelante y hacia la izquierda, de forma que la mano dere­cha descienda hacia el suelo y la izquierda se levante hacia el cielo para «arrancar una estrella». Siga exhalando, inclinándose y girando el tronco hasta llegar a la postura indicada en la figura 10, con la palma izquierda empujando hacia el cielo y la derecha empujando hacia la tierra. Las rodillas deben hallarse ligeramente dobladas y las muñecas flexionadas hacia el interior. Trate de formar una línea recta vertical entre los índices y la nariz. Mantenga la vista enfocada en la mano de arriba. Haga tres respiraciones rápidas en esta postura, exha­lando por la boca, y siga con una larga y lenta inhalación mientras se va irguiendo y devuelve el tronco y los brazos a la posición inicial. Exhale a fondo, inhale profundamente, inclínese hacia adelante y haga girar el tronco hacia el lado opuesto durante la exhalación, llevando la palma izquierda hacia la tierra y la derecha hacia el cielo. Haga tres respiraciones rápidas y, a la siguiente inhalación, regrese a la postura inicial. Repita tres veces por cada lado.

Al terminar, haga tres o cuatro respiraciones diafragmáticas profundas con los brazos extendidos hacia los lados en la postura de «ren­dir las armas al Emperador», y baje los brazos hasta la postura del Ca­ballo en la última exhalación.


Figura 10

Arrancar Estrellas


 Figura 11

La Gran Vuelta Celestial

A) Posición del Caballo, B) abrazar el jarrón, C) empujar el Cielo con las palmas, D) empujar la Tierra con las palmas,


E) volver las palmas al Cielo, F) rendir las armas al Emperador,


G) arrancar estrellas, mano izquierda arriba, H) regreso a rendir las armas, I) arrancar estrellas, mano derecha arriba,

J) regreso a rendir las armas al Emperador, K) regreso a la postura del Caballo.


Observaciones: Haga de seis a diez respiraciones profundas en las posiciones erguidas, pero sólo tres o cuatro respiraciones breves en las inclinadas. Mantenga las rodillas dobladas durante toda la vuelta para que el peso del cuerpo se cargue sobre los muslos y no sobre la columna. De vez en cuando practique cada una de las diversas posicio­nes como si se tratara de un ejercicio independiente. Por ejemplo, la postura de «abrazar el jarrón» es muy buena para realizar sesiones prolongadas de Respiración Abdominal Inversa y de Compresión del Qi, mientras que «arrancar estrellas» es un excelente ejercicio rejuve­necedor. Si en cualquier momento de la secuencia siente que se marea o que pierde el equilibrio, haga unas cuantas respiraciones de Fuelle y siga adelante. Los brazos y el tronco se mueven hacia arriba durante las inhalaciones, hacia abajo en las exhalaciones.

Beneficios: Mientras que la mayor parte de los ejercicios repiratorios concentran la energía en los tres Campos del Elixir y en la órbita Microcósmica que los conecta, la Gran Vuelta Celestial envía la ener­gía hacia todos los canales de la órbita Macrocósmica, incluyendo piernas, brazos y todos los órganos internos, lo que da una completa «sesión de Qi» a todo el organismo. En invierno, esta secuencia consti­tuye una excelente manera de calentar los órganos, músculos y siste­mas de energía aun bajo el clima más frío. Esta vuelta armoniza cuerpo, aliento y respiración, y coordina los movimientos de las extre­midades con los ritmos respiratorios.

  

Respiración circular

La respiración circular se aparta completamente de los ejercicios respiratorios en cuatro fases, pues no incluye ninguna pausa ni reten­ción. En su lugar, la inhalación y la exhalación se siguen una a otra en una nueva secuencia ininterrumpida que convierte el ciclo respirato­rio en «circular».

La respiración circular ejerce un poderoso e inmediato efecto estimulante sobre el sistema energético del cuerpo, tan poderoso que con frecuencia causa mareos, temblores y entumecimiento en diversas par­tes del cuerpo, efectos muy semejantes a los de la hiperventilación. Por consiguiente, sólo debe practicarse sentado o tendido.

Para ejecutar una secuencia de respiración circular, empiece respirando por la nariz más o menos a la misma velocidad que en el Fuelle, salvo que la inhalación y la exhalación deben ser tan regulares, iguales y equilibradas como sea posible, sin ninguna pausa entre ambas. Re­pita cinco o seis veces seguidas y haga luego una inhalación larga, lenta y profunda, hasta llenar los pulmones sin forzarlos, para iniciar de inmediato una exhalación igualmente larga, lenta y completa. Sin ninguna pausa, realice otra serie de cinco o seis respiraciones superfi­ciales rápidas, seguidas de una lenta y profunda. Haga tres o cuatro secuencias por vez, dos o tres veces al día. A medida que los canales de energía vayan abriéndose y su organismo físico se acostumbre al in­cremento en la circulación de energía, los síntomas descritos, como mareos y temblores, desaparecerán gradualmente. Aun así, esta clase de respiración no debe llevarse más lejos sin la supervisión personal de un maestro cualificado.


  PROYECTE UN PROGRAMA HABITUAL

Al igual que comer, dormir y cepillarse los dientes, los ejercicios respiratorios deben convertirse en una parte integral de su rutina coti­diana. Aunque al principio puede parecer difícil adquirir este há­bito, tras unos meses de práctica los beneficios resultan tan evidentes que cuesta mucho romperlo. En cuanto el cuerpo y la mente se acos­tumbran a esta inyección diaria de energía, su ausencia hace que todo el organismo se sienta como un neumático deshinchado. Los ejercicios requieren menos tiempo que comer, ver la televisión o leer el perió­dico, pero esta pequeña inversión de tiempo v esfuerzo rinde inmen­sos beneficios en todos los aspectos de su vida diaria.

De ninguna manera debe usted tratar de incluir todos v cada uno de los ejercicios en todas y cada una de las sesiones. Concéntrese en los que le dan mejores resultados, pruebe nuevas combinaciones y se­cuencias, practique algunos por la mañana y otros por la noche, y vaya adaptando su programa a medida que adelanta. Es mucho mejor realizar dos o tres ejercicios correctamente que hacer media docena a toda prisa y de cualquier forma.

Lo ideal sería practicar una serie de ejercicios respiratorios al menos dos veces al día: por la mañana nada más levantarse, antes de desayunar, y por la noche a última hora, justo antes de acostarse. Entre ambas sesiones, no es mala idea practicar alguna clase de activi­dad atlética vigorosa, como jugar al tenis, nadar o levantar pesos, a fin de dar un buen ejercicio a los músculos y al sistema cardiovascular. Sin embargo, cualquier deporte vigoroso que consolide los músculos y fuerce las articulaciones debe ir siempre precedido por unos minutos de ejercicios de estiramiento, aflojamiento y respiración, v tales de­portes deben considerarse más recreativos que terapéuticos. Los de­portes de campo no son un sustituto adecuado para ¡os ejercicios res­piratorios y de larga vida.

Ko Hung, el alquimista del siglo III, escribió:

"De medianoche a mediodía, la energía va en aumento; de mediodía a medianoche, la energía mengua. Cuando la energía mengua, los ejercicios respiratorios no proporcionan ningún beneficio".

En otras palabras, el Qigong debe practicarse entre medianoche y mediodía, cuando la energía positiva Yang prevalece en la atmósfera. La observación de Ko Hung coincide plenamente con los descubri­mientos de la ciencia occidental, que ha comprobado que la concen­tración de iones negativos (es decir, de Qi) en el aire llega al máximo entre las 3 y las 6 de la madrugada. Los disciplinados adeptos del arte de la respiración se levantan hacia las 4 para aprovechar plenamente esta energía atmosférica.

La sesión matutina debe realizarse nada más levantarse de la cama. Puede facilitarse un poco la cosa haciendo unos cuantos ejercicios de estiramiento y un poco de respiración profunda antes de ponerse en pie, mientras aún se halla cómodamente tendido en su lecho. Se ha descubierto que una abrumadora mayoría de las apoplejías fatales se produce entre las 8 y las 9 de la mañana, cuando hasta la mitad de toda la sangre del cuerpo se encuentra «durmiendo» en el hígado y el páncreas. La realización de unos cuantos ejercicios de estiramiento y respiración antes de ponerse en pie no sólo es un buen preventivo contra tales apoplejías, sino que le prepara también para iniciar un completo programa matinal de ejercicios. En el capítulo siguiente se sugiere un programa de muestra compuesto por ejercicios de yoga, gimnásticos, respiratorios y de larga vida.

En el ajetreado mundo moderno, la gente tiende a saltar de la cama en cuanto suena el despertador, se precipita a la ducha y sale co­rriendo hacia el trabajo, mientras su cuerpo sigue aún técnicamente «dormido». Esta rutina exige un tremendo esfuerzo al corazón y al ce­rebro, y los daños que causa son acumulativos. Media hora de ejerci­cio y respiración antes de comenzar la jornada no sólo evita este autoinfligido perjuicio, sino que también estimula las secreciones gástricas en preparación para el desayuno y pone en marcha los movi­mientos peristálticos para la evacuación matutina. Quienes aducen «por la mañana no tengo tiempo para estas cosas», tarde o temprano acabarán descubriendo que ya ni siquiera pueden levantarse por la mañana.

La sesión respiratoria vespertina se aprovecha del gran cambio cósmico de Yin a Yang, que aproximadamente se produce entre las 11 de la noche y la 1 de la madrugada. Entre estas horas, la respira­ción prepara el cuerpo y la mente para obtener los máximos benefi­cios del sueño, pues hace que la respiración y los latidos cardíacos se vuelvan más lentos, profundos y regulares, y relaja la mente. En la ac­tualidad, más de 7 millones de estadounidenses padecen trastornos crónicos del sueño, algunos de los cuales hacen que sus víctimas des­pierten espontáneamente hasta 500 veces en el curso de una noche, sin ser conscientes de ello. El trastorno más frecuente es la apnea du­rante el sueño. Ésta se debe a una respiración irregular, con la consi­guiente deficiencia de oxígeno en el cerebro, y sus víctimas se despier­tan sobresaltadas en plena noche, jadeando desesperadamente por falta de aire. Todos los trastornos del sueño, incluyendo los ronqui­dos, hacen que sus víctimas se sientan agotadas por la mañana, inde­pendientemente del tiempo que hayan permanecido en la cama. La regularización rítmica del aliento y del pulso cardíaco antes de ir a la cama corrige las pautas respiratorias irregulares y el pulso insuficiente que provocan la deficiencia de oxígeno durante el sueño. Quienes practican la respiración profunda duermen ininterrumpidamente toda la noche, despiertan rebosantes de energía y necesitan menos horas de sueño. Veinte minutos de respiración diafragmática profunda antes de acostarse reducen aproximadamente en una hora el tiempo necesario para un completo descanso.

Las sesiones respiratorias deben durar entre 15 y 20 minutos. Hacen falta al menos 5 minutos para establecer el ritmo y sincronizar el cuerpo con la respiración, y otros 5 minutos para controlar la agita­ción de la mente. Asimismo, es aconsejable mantener el equilibrio del pulso, la digestión, la respiración, el metabolismo y otras funciones vi­tales a lo largo de todo el día, dedicando de vez en cuando unos minutos a la respiración abdominal profunda. Así, por ejemplo, puede aprovechar la «pausa para el café» respirando y estirándose en la azo­tea de su oficina o delante de una ventana abierta, en lugar de llenarse de azúcar, féculas y cafeína. Puede favorecer sus movimientos intestinales practicando uno o dos minutos de respiración profunda mientras se halla en cuclillas sobre el retrete. Puede practicar la respi­ración mientras lee, mientras conduce o mientras hace el amor.

He aquí un buen consejo para los principiantes perezosos: co­mience con una serie de diez o doce respiraciones lentas y profundas, descanse unos minutos y haga otra serie. Descubrirá que la segunda serie y las siguientes le resultan mucho más fáciles, porque la prime­ra ha hecho que el hígado enviara al torrente sanguíneo grandes cantidades de glucosa y glóbulos rojos, cosa que energiza todo el organismo.

Para aprovechar al máximo el tiempo dedicado a la respiración profunda, tenga siempre presentes los siguientes puntos básicos:

• Mantenga los hombros relajados y bajos, y el cuello bien estrado.

• Mantenga siempre la lengua apoyada en el paladar.

• Mantenga el pecho bien relajado mediante un ligero encorvamiento de los hombros.

• Mantenga la columna erguida y perpendicular desde el cóccix a la coronilla, para lo que ha de estirar el cuello y encoger la pelvis. . Mantenga el rostro y las manos relajados.

• Mantenga los Tres Cerrojos aplicados durante la retención.

• Mantenga el «ojo de la mente» concentrado interiormente en la re­gión del ombligo.

 

LOS ABUNDANTES BENEFICIOS DE LA RESPIRACIÓN

A lo largo de los siglos, todos los textos taoístas han subrayado siempre la clara superioridad de la respiración sobre los medicamen­tos en la terapia médica. Shen Chia-shu, médico y adepto de la dinas­tía Ching, insistía en que todos los médicos debían ser capaces de prescribir una correcta terapia respiratoria:

La respiración y los ejercicios asociados a ella son cien veces más eficaces como terapia médica que cualquier medicamento. Este conocimiento es indispensable para el hombre, y todos los médicos deberían estudiarlo a fondo.

Si bien en Occidente la clase médica ortodoxa sigue considerando la terapia respiratoria algo así como un «tratamiento vudú», unos cuantos médicos rusos y europeos han redescubierto ya este antiguo remedio y lo aplican en la práctica. En su libro Aprendo yoga (Publicado por Ediciones Urano.), André van Lysebeth cita las conclusiones de los médicos franceses, Dres. Peschier y Walter Michel:

"Todos los trastornos orgánicos o funcionales que conducen a un estado de enfermedad son susceptibles de mejoría, si no siempre de curación, por medio de la respiración controlada".

La respiración controlada es el método más destacado que conocemos para aumentar la resistencia orgánica. Si se reduce la resisten­cia orgánica por la causa que sea, veremos que gérmenes hasta el momento inofensivos pasan a convertirse en agentes infecciosos... Existe siempre una inmunidad natural atribuida al equilibrio ió­nico de la sangre y dependiente de la respiración... Ésta confiere al equilibrio ácido/básico (es decir, Yin/Yang) una regularidad que se restablece con cada respiración...

Así es precisamente cómo los antiguos médicos taoístas describían las causas últimas de la enfermedad; no como un «ataque» exterior por parte de los gérmenes, sino como una degeneración y toxicidad interiores que crean desequilibrios críticos, los cuales, a su vez, permi­ten el ataque exterior. Cuando estas condiciones patológicas del orga­nismo son eliminadas por medio de la dieta, la respiración y otros re­gímenes, la sangre y los tejidos recobran su equilibrio bioquímico óptimo y el cuerpo recupera automáticamente su inmunidad natural. La porfiada opinión occidental, promovida por Pasteur, de que la en­fermedad se debe principalmente a un «ataque» por parte de gérme­nes que deben «matarse» mediante la administración de potentes fár­macos y la extirpación quirúrgica de las partes afectadas no hace más que reflejar la abismal ausencia de cuidados preventivos en Occidente. Estas «curas» no hacen nada en absoluto para corregir los desequili­brios y la toxicidad que posibilitan la enfermedad. El resultado de este enfoque es que las enfermedades reaparecen una y otra vez, con fre­cuencia bajo apariencias distintas y en diferentes partes del cuerpo, encerrando al paciente de por vida en un círculo vicioso de medica­mentos y operaciones que pronto consume sus energías vitales y lo priva de partes esenciales de su cuerpo. Esta visión de la medicina de­genera y destruye el organismo humano mucho más de prisa que casi cualquier enfermedad.

Para fortalecer la motivación de los principiantes, vamos a repasar brevemente los abundantes beneficios terapéuticos que proporciona la respiración profunda sin exigir gasto alguno:

1. La respiración profunda favorece la secreción de hormonas vitales en todo el sistema endocrino al estimular el nervio neumogástrico y proporcionar un masaje directo a las glándulas del abdomen y del sacro, con lo que se equilibran todas las funcio­nes vitales, incluyendo la sexualidad y la fertilidad.

2. La estimulación del nervio neumogástrico mejora espectacularmente la digestión, el metabolismo y la eliminación. El masaje diafragmático sobre el estómago y el hígado favorece aún más la digestión y estimula la peristalsis.

3. La respiración profunda proporciona un sueño reparador e ininterrumpido y reduce el tiempo necesario para un completo descanso.

4. La respiración profunda, que irriga y masajea el cerebro, agudiza considerablemente la percepción, el pensamiento, la memoria y demás facultades mentales.

5. La respiración profunda calma las emociones permitiendo someterlas a un control consciente. Cuando se anuncia algún exceso emocional, unas cuantas respiraciones abdominales restauran rápidamente el equilibrio.

6. La respiración profunda fortalece, estira y tonifica el dia­fragma, lo que a su vez mejora el control respiratorio e inten­sifica el masaje abdominal. Recientemente se han realizado estudios en China según los cuales la elasticidad media del dia­fragma en las personas que no practican respiración profunda es de sólo 3 cm. Tras dos breves meses de práctica diaria, la elasticidad del diafragma aumentó a unos 6 o 9 cm.

7. La respiración profunda literalmente «ahorra» aliento, pues vuelve más lentas y profundas las pautas respiratorias. Este efecto se mantiene durante varias horas después de los ejerci­cios. En un estudio llevado a cabo en la India, el volumen medio de aire en cada inhalación pasó de 482 ml antes de la respiración profunda a 740 ml tras sólo 15 minutos de práctica, mientras que el número de respiraciones por minuto descendía espectacularmente de 15 a 5.

8. La respiración profunda proporciona enormes beneficios al corazón y al aparato circulatorio: de 20 a 30 minutos de respiración profunda reducen la frecuencia del pulso en un promedio del 10 al 15 por ciento, efecto que se prolonga por varias horas después de la práctica. Un importante estudio realizado en China comprobó un enorme aumento en el número de glóbulos rojos tras sólo 30 minutos de respiración profunda, resultado que aumenta considerablemente la capacidad de la sangre para fijar y transportar el oxígeno. Como ya hemos visto, el diafragma correctamente utilizado actúa como un «segundo corazón», y cada latido del corazón que ahorre ahora alargará luego su vida en un latido.

Una vez haya establecido un programa diario regular, poco a poco podrá ir adaptando y aplicando esos mismos ejercicios a otras activida­des. Los atletas, por ejemplo, pueden mejorar su rendimiento con la práctica de 20 a 30 minutos de control respiratorio antes de una com­petición. Esta costumbre relaja los nervios, calma el corazón, favorece la circulación y aumenta las reservas de energía, asegurando un rendi­miento óptimo en condiciones de presión. Los atletas de Japón y de Alemania Oriental llevan decenios utilizando este método. Los actores de teatro y los cantantes saben bien cómo utilizar la respiración diafragmática profunda en sus actuaciones, pero pocos son conscientes de que 10 a 15 minutos de respiración profunda en el camerino, antes de salir a escena, los prepararían para una mejor actuación.

Antes de coger el pincel y la tinta, los pintores y calígrafos de la China tenían la costumbre de practicar Qigong con el fin de «acallar el pensamiento, serenar el corazón, armonizar la energía y concentrar el espíritu». La tranquilidad interior que de esta manera adquirían queda claramente reflejada en la elegancia y la serenidad de sus obras, espe­cialmente en la caligrafía y la pintura de paisajes.

Los escritores y poetas chinos han practicado el arte de la respiración desde el inicio mismo de la escritura en China. El comentario más antiguo que se conoce acerca de los efectos de la respiración sobre la literatura se halla en un famoso tratado del siglo III titulado El dragón esculpido de la mente literaria:

La respiración regula las artes y las letras, pues despeja y armoniza la mente y equilibra y canaliza las energías vitales.

Espero que esta aseveración se vea confirmada por la calidad de este libro, que fue concebido y escrito bajo la influencia del Qi estimu­lado por el control respiratorio. Su Tung-po, un adepto del siglo XII y uno de los poetas más amados por el pueblo chino, no comenzó a practicar los ejercicios respiratorios taoístas hasta la mitad de su vida, pero en sus memorias elogia las virtudes de la respiración profunda en términos nada ambiguos, y sus palabras transmiten la convicción de la experiencia personal:

Al principio se notan muy poco los efectos, pero después de practicar los ejercicios respiratorios durante unos 100 días, la eficacia de este método es inefable, y sus beneficios son cien veces superio­res a los de cualquier medicina...

En realidad, el método es muy sencillo, pero hace falta practicarlo regularmente durante un cierto tiempo antes de obtener sus más profundos beneficios. Si lo intentas durante sólo 20 días, tu espíritu ya se sentirá diferente, la región del ombligo estará caliente du­rante la práctica, la cintura y las piernas te parecerán más ligeras y ágiles, y tus ojos y tu tez se volverán brillantes y lustrosos.

Estos beneficios durarán tanto tiempo como uno siga practicando.

“LA RESPIRACIÓN Y LOS MOVIMIENTOS SON EL TRABAJO CON EL CAMPO ENERGÉTICO DEL CUERPO”


Referencias del texto: "El Tao de La Salud, El Sexo y La Larga Vida" Daniel Reid Edit. Urano

 

 

Juan Carlos Orozco

Córdoba Argentina

0351-4768802  // 0351 158070975

www.masajesadomicilio.fullblog.com.ar

www.weiwuweicordoba.fullblog.com.ar

publicado por juancaorozco a las 10:25 · 1 Comentario  ·  Recomendar
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Comentarios (1) ·  Enviar comentario
Es increíble la mejoría en el equilibrio energético recomiendo estas respiraciones
publicado por Pablo Lionel Monges, el 13.07.2016 17:08
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Juan Carlos Orozco

Masoterapeuta holistico. Manejo de tecnicas de extracción de la MTC (medicina tradicional china)Ej. Tui Na; AMMA; Digitopuntura y Reflexologia Podal.
Estudioso e investigador de la Bioenergética y sus asociaciones.

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ORACIÓN FRANCISCANA POR LA PAZ

¡Señor, haz de mí un instrumento de tu paz!
Que allí donde haya odio, ponga yo amor;
donde haya ofensa, ponga yo perdón;
donde haya discordia, ponga yo unión;
donde haya error, ponga yo verdad;
donde haya duda, ponga yo fe;
donde haya desesperación, ponga yo esperanza;
donde haya tinieblas, ponga yo luz;
donde haya tristeza, ponga yo alegría.

¡Oh, Maestro!, que no busque yo tanto
ser consolado como consolar;
ser comprendido, como comprender;
ser amado, como amar.

Porque dando es como se recibe;
olvidando, como se encuentra;
perdonando, como se es perdonado;
muriendo, como se resucita a la vida eterna.
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